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Primer resello del Reino de Guatemala sobre moneda peruana

El Reino de Guatemala era una dependencia de la corona española y, al igual que otras posesiones hispánicas en el Nuevo Mundo, pronto implementó el sistema monetario español, que se trasladó al continente americano y se basaba en el Real para la plata y el Escudo para el oro, como medio de pago.

A mediados del siglo XVII había poco intercambio comercial con Reino de Guatemala. En la práctica había poca necesidad de numerario propio satisfaciéndolo los monetarios español y mexicano. El gobierno era el único exportador e importador de los productos por intercambio de la Casa de Contratación de la Indias, con sede en Sevilla, de modo que solamente los funcionarios administrativos recibían parte de su salario en moneda. Para 1641 en Ciudad Guatemala los alfareros reales recibían moneda española como sueldo.

 
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Desde principio de siglo XVII se venía notando una gran escasez de moneda acuñada, a lo que contribuían varios factores, entre ellos, la poca regularidad del comercio exterior, que había ido disminuyendo paulatinamente. Por otra parte, las existencias de moneda circulante se veían mermadas a consecuencia de que los impuestos eran enviados a la metrópoli, en plata y oro, acuñados en las diferentes Casas de Moneda de América. Además, en el país no se fabricaba moneda y la que circulaba era traída en los barcos que venían a comprar los productos agrícolas, desde el Perú.

En la primera mitad de siglo XVII en la Casa de Moneda de Potosí comenzaron a acuñarse algunas monedas de plata con una liga mayor que la de ley, extendiéndose su circulación a todos los dominios americanos de su majestad, con grave perjuicio para los poseedores de pesos de buena ley.

 

En el año 1649 se descubrió en la Casa de Moneda de Potosí la gran estafa de la acuñación de las monedas macuquinas, que eran piezas de plata de forma irregular que llevaban el sello oficial, acuñadas con un 25% menos de plata, dando como resultado el encarcelamiento y posteriormentela ejecución de 7 involucrados, lo que causó un gran impacto en la economía de Guatemala, ya que el gobierno había establecido un intercambio comercial con Perú y su Majestad abrió un crédito de 200.000 ducados para la compra de añil y otros productos, recibiendo gran cantidad de numerario amonedado.

Por la falta de intercambio comercial con el resto del mundo, y por su estrecha vinculación comercial con Perú, el mercado guatemalteco se vio inundado de monedas falsas. En forma natural adquirió vigencia La Ley de Gresham, que es el principio según el cual, cuando en un país circulan simultáneamente dos tipos de monedas de curso legal, y una de ellas es considerada por el público como "buena" y la otra como "mala", o de inferior calidad, la moneda mala siempre expulsa del mercado a la buena. En definitiva, cuando es obligatorio aceptar la moneda por su valor facial, los consumidores prefieren ahorrar la buena y no utilizarla como medio de pago, desapareciendo esta última del mercado.

Este fenómeno se dio en forma acentuada en los territorios españoles en América, lo que obligó al Rey a emitir la Pragmática, de 1º de octubre de 1650, la cual ordenaba que se redujera el valor de aquellos pesos espurios, a los cuales se llamó en el Reino de Guatemala "pesos peruleros" o "moclones", término que en esa época se utilizó solo para denominar a las monedas de 4 y 8 reales provenientes del Reino de Perú, donde se encontraban las Casas de Moneda de Lima y Potosí. La reducción debía hacerse de la siguiente forma: las monedas de ocho reales valdrían 6, y las de cuatro, tres. Así quedó solucionado el problema en la Nueva España y en el Perú, pero no en el Reino de Guatemala, donde no existía Casa de Moneda y donde la escasez del medio circulante era cada vez más aguda.

Como un resultado del comercio marítimo con el Perú, comenzaron a introducirse a la Colonia grandes cantidades de aquellos pesos con mayor liga. Los guatemaltecos que tenían monedas de 8 reales y de buena ley, acuñados en México y en Lima, vieron con gran zozobra aquella inesperada inundación, y comenzaron a fundir los pesos convirtiéndolos en vajillas o atesorándolos. En Nueva España y Perú, donde se fabricaban los pesos de plata en cantidades importantes por sus respectivas Casas de Moneda, las monedas de mala calidad fueron discriminándolas al disminuirse su valor, y si no fueron totalmente desplazadas pasaron a ocupar el papel de moneda subsidiaria con respecto a las monedas legítimas de 8 y 4 reales, o bien comenzaron a exportarse a otras colonias, que como el Reino de Guatemala tenían escasa circulación monetaria y carecían de Casa de Moneda y de minas productivas. En síntesis, los comerciantes de aquellas colonias vieron una magnífica oportunidad para poder comprar, con monedas malas, muchos productos agrícolas del Reino de Guatemala y deshacerse ventajosamente de sus monedas de 6 reales. De esta forma el Reino de Guatemala se vio inundado de "moclones" que circulaban con el valor de 8 y 4 reales.

 

 

 

 

Nos dice Alfonso Pérez Longo "Con el paso de los años, dentro de la jerga numismática en Guatemala, también se le empezó a denominar Moclón a la moneda de dos reales resellada, lo cual tiene correspondencia histórica, pues circularon conjuntamente con las de 4 y 8 reales"

 

 

 

En marzo de 1653 la Real Audiencia dispuso que se cumpliera la Real Pragmática, de 1º de octubre de 1650, que prohibía perentoriamente la circulación de las monedas macuquinas febles. Se ordenaba también que aquellos que no quisieran perder su dinero podrían llevarlo a la Caja de la Hacienda Pública para ser fundido y ensayado en lingotes lo que pudiese ser aprovechado, y que dichos lingotes podrían ser convertidos otra vez en moneda donde hubiera Ceca.

Para 1662 como los moclones tenían más cantidad de plata que el valor que se le había asignado, unos fundían sus monedas de plata en lingotes, mientras que otros la convertían en plata labrada, de esta forma se obtenía una ganancia, desapareciendo totalmente de circulación las moneda de 8 y 4 reales, por lo cual para el comercio solo se tenían las monedas de 2 reales que se utilizaban para las transacciones pequeñas.

El 5 de mayo de 1662 se manda a resellar con el punzón del Quinto Real que está en la Caja Real y de esta forma correrán con el antiguo valor de 2 reales.

En 1663 una nueva ordenanza prohibía la circulación de los reales de a dos, sin el resello, para poder reconocer los que no estaban adulterados. Estas monedas circularon durante la generalidad del siglo XVII y en parte del XVIII, ya que los comerciantes extranjeros no las aceptaban en sus transacciones y, las remesas a la Corona solo aceptaban monedas de 4 y 8 reales.

 

Nos dice Alfonso Pérez Longo, "Por lo urgente de la medida se estima que en las restantes tres Cajas Reales de Reino de Guatemala (Comayagua, Tegucigalpa y León), se utilizaron los punzones ya existentes en las mismas, cuyo uso era para quintar plata labrada". En otro documento, citado por Alfonso Pérez Longo, se puede leer " la moneda de reales de a dos del cuño antiguo de Pirú se traiga a la Real Caxa desta Corte para que en ella se selle la que fuese buena, como se va resellar con la coronilla y la que fuese mala se corte menos la moneda que deste genero ubiere en las provincias de Nicaragua, Costa Rica y Nicoya, por su distancia se ha de Resellar en la Real Caxa de la Ciudad de León". Continúa diciendo: "por lo lejano, se debe de llevar a León, por lo que es posible que en León se resellara una buena parte de moclones de 2 reales que circularon en le Reino"

 

 

 

 

La moneda desaparecía cada vez más, volviendo el comercio al sistema primitivo de intercambio y utilización de las semillas de cacao, pues los pagos no podían ser hechos con los lingotes en que habían sido convertidos los moclones.

Carlos Jara Moreno nos dice que "se había desplazado de la circulación local a la moneda de buena calidad, quedando una masa circulante de baja calidad, que además era reducida en volumen" , por lo que era normal observar el trueque y el cacao como medio de pago que eran una especie monetaria generalmente reconocida y cuyo uso se remonta a varios siglos antes de la llegada de los españoles.

La contramarca de la corona también se utilizó en otras partes de América Latina con la diferencia que estaba rodeada por un círculo de puntos. La del Reino de Guatemala es más sencilla, tal vez por no contar con artesanos y tecnología para la fabricación de los punzones. La corona guatemalteca es más grande, tiene un ancho de entre 10 y 11 milímetros en comparación de las contramarcas sudamericanas que miden entre 7 y 8 milímetros.

Alfonso Pérez Longo, en su libro "El Moclón", identifica y describe 5 tipos de coronas utilizadas para resellar las monedas de 2 reales.

Nos dice Roberto Jovel García: "La real Audiencia de Guatemala, a 13 de abril de 1678, finalmente pudo efectuar arreglos para enviar a México una partida de 20,000 macuquinas contramarcadas de dos reales (el equivalente a 5,000 Pesos) que tenía disponibles en la Caja Real, y recibir posteriormente a cambio moneda mexicana equivalente".
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Bibliografía:

JaraM., Carlos, Historia de la Casa de Moneda de Guatemala 1731-1776 , Andros Impresores, 1º edición, ISBN 978-956-332-540-9

Jovel García, Roberto, Las monedas de necesidad de Guatemala , 1º edición, Santiago de Chile, LOM Ediciones, ISBN 99923-76-88-0, 2001,135p.

Parke Young, John, Economía de Guatemala , Editorial de Ministerio de Educación Pública, Guatemala centro América, 1958, 313p.

Pérez Longo, Alfonso, El Moclón: Resello de la Corona en la moneda de Dos Reales , Editorial Cultura Centroamericana, Guatemala, 2008, 133p.

Prober Kurt, Historia Numismática de Guatemala , Guatemala Centro América, 1973, 2º edición, versión castellana de Jorge Luis Arriola, 376p.

Solórzano F., Valentín, Evolución Económica de Guatemala , Editorial de Ministerio de Educación Pública, Guatemala Centro América, 1963, 444p.

   
   
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