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Primera Moneda y Primer Resello de Honduras

Bajo la dominación española circulaba en Honduras como en todo el mundo, la moneda cortada llamada también macuquina , que se acuñaba en las diferentes cecas de América. 1
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En 1649 tomaron mucho auge las minas de plata en el territorio hondureño. En esa época no se hallaba moneda suficiente para pagar a los operarios, para suplir las necesidades, y los mineros laminaban desde hacía tiempos la plata y la cortaban en pequeñas hojas, las cuales corrían como moneda, las que eran aceptadas por los jornaleros de las minas en pago de su trabajo, lo mismo que como medio de pago en las compras y ventas hechas al comercio.

Para el año de 1821, merced al sistema establecido por España, los pueblos de la Gobernación de Honduras se encontraban en una situación lamentable, no tenían comercio, la agricultura era pobre y el numerario limitado.

La Casa de Rescates de Tegucigalpa tenía que enviar, a la Real Casa de Moneda de Guatemala, toda la plata rescatada que producían los minerales de la Villa, para que fueran acuñadas en dicha Casa y esperar algún tiempo para que se efectuara la remisión de moneda. Con este sistema llega la noticia de la Independencia a la ciudad de Comayagua el día 28 de setiembre de 1821. En Junta de ese día, el Gobierno de la Provincia de Comayagua, proclamó su libertad, pero con la condición de quedar independiente de Guatemala y sometida al Gobierno de México, o a Fernando VII. El mismo día, que a Comayagua llegaron los pliegos de la Independencia, a Tegucigalpa, el Ayuntamiento y pueblo en general se adhirieron con júbilo a lo actuado en Guatemala.

El 22 de Noviembre de 1821 la Junta Consultiva de Guatemala acordó: “Que el Gobierno Político y de Hacienda de Tegucigalpa y demás pueblos de la Provincia de Comayagua que disientan del Gobierno de su Capital, resida en Tegucigalpa; que habrá una Tesorería General de Hacienda Pública subalterna de la de Guatemala y que ejercerá el empleo de Ministro Contador y de Ministro de la Casa de Rescates, el Teniente don José María Rojas y de Tesorero el Ensayador Don Narciso Rosal”.

El 11 de diciembre de 1821 la Junta Consultiva de Guatemala otorgó el título de ciudad a la Villa de Tegucigalpa y el de Muy Noble y Patriótico a su Ayuntamiento. 2

Una de las grandes preocupaciones del Ayuntamiento de Tegucigalpa fue la instalación de una Casa de Moneda, para economizar gastos y facilitar auxilios a los mineros, y así lo hace saber al señor José Cecilio del Valle para que lo solicite en las Cortes Mexicanas.

El 19 de abril de 1822 en la ciudad de Guatemala, el diputado por Tegucigalpa, licenciado José Santiago Milla, presentó por escrito, una moción ante la Junta Provisional Consultiva para que se sirviese formar expediente para la fundación de un Cuño de moneda en la ciudad de Tegucigalpa, o la traslación del de Guatemala, manifestando que de accederse a su solicitud resulta esa medida de general utilidad; no sólo para Tegucigalpa sino para las provincias todas, de que se compone el Reyno. La Provincia de Honduras es la única que produce los metales, que se acuñan en esa Casa, que las platas causan un costo considerable a los mineros en su conducción al Cuño, perjudicando a los mismos pues tienen que esperar la moneda acuñada para rescate de las platas y venderlas a menor precio, cuando en las cajas no hay dinero suficiente para el cambio. Esas y otras razones muy poderosas, indicaba el licenciado José Santiago Milla que se harán presentes al Supremo Gobierno, a donde se remitirá el expediente, y que justificarán la necesidad de esta medida.

En abril de 1822 emprendieron viaje a México los señores don Joaquín y don Juan Nepomuceno Fernández Lindo con el fin de desempañar sus funciones de diputados a la Asamblea Constituyente del Imperio, en representación de la provincia de Honduras, sin desatender otros deberes. Los Lindo no perdieron tiempo en gestionar ante el Emperador Iturbide el establecimiento de una casa de moneda en Tegucigalpa. Más aun propusieron, en unión de don Cayetano Bosque, también diputado, que se trasladara a Tegucigalpa el cuño que funcionaba en Guatemala, fundamentándose en:

“... la improporción de la colocación de la Casa de Moneda en la capital de aquél reino con respecto a la inmediación de las minas, resultando males y costos muy graves...”

Los representantes de la Provincia de Honduras, se dirigen al Secretario de Estado, para que éste lo haga del conocimiento del Emperador Iturbide, un memorial fechado en la ciudad de México, el 31 de mayo de 1822, en el cual manifiestan que la falta de numerario es el principal motivo para que no florezca la agricultura y la minería para lo cual sugiere acuñar moneda de cobre ofreciéndose a suministrar los quintales necesarios para hacer la acuñación, lo que serviría para el pago de operarios y gastos menores, acuñando 200.000 pesos por lo que pide que se fabrique en el cuño de la Ciudad de Guatemala y que se reparta 40.000 a cada provincia, de esta forma la moneda no desaparecerá del mercado ya que nadie tendría interés en ella 3

Esta solicitud fue pasada al Sr. Rafael de Lardizábal, Superintendente de la Casa de Moneda de México, quién con fecha 22 de junio de 1822 dice que se ejecute la labor de dicha moneda de cobre, no hay inconveniente que en esta Casa se abran los troqueles de cuenta de aquella, o se remitan las matrices si allí no hay quien pueda tallar.

Los mismos diputados Lindo y Bosque, en otra exposición presentada en México el 31 de mayo de 1822 para conocimiento del Emperador, dicen: “La ciudad de Tegucigalpa que merece este nombre sin la nulidad con que se lo dio la imaginaria autoridad de Guatemala, es el punto céntrico de las minas de la Provincia de Comayagua y por esta razón se fijó en ella la Casa de Rescates de plata y oro para que sin dispendio ni perjuicio cambiaren en ella su oro y plata los mineros por el precio de su ley, remitiéndose los caudales de la Casa de Moneda de Guatemala. La remisión de estos caudales se verificaba a voluntad del Superintendente de la Casa de Moneda cada año en cantidad de 100,000 a 150,000 pesos. Los comerciantes de platas de Tegucigalpa en el tiempo que no hay numerario en la Casa de Rescates la pagan a 6 ps. 3 rs. y hasta 5 ps. y la reúnen para introducirla en la misma Casa de Rescates que se los paga a 7 ps. 5 rs. a 7 ps. 4 rs., según su ley. La conducción de las platas en barras a la Casa de Moneda desde la Provincia a Guatemala y la remisión de moneda de aquella a la de Rescates de Tegucigalpa se verifica de cuenta de los mineros; deduciendo el tanto por ciento que se regula, que siempre excede a más del costo que realmente causan las dos remisiones. El primer paso de protección al ramo de minas es el de fijar en la ciudad de Tegucigalpa, como centro de las minas, el Cuño o Casa de Moneda gobernada por una ordenanza sencilla a cargo de un Superintendente que lo puede ser el Jefe Político subalterno de aquel Partido y los demás subalternos que exige aquel establecimiento debiendo ser uno de ellos el Administrador actual de la Casa de Rescate , los mineros de la zona crearon un fondo con el cual haría frente a los gastos necesarios para abrir una Casa de Moneda. 4

Estas gestiones fueron hechas por conducto del Superintendente Lardizábal, quien informó al Emperador el 22 de junio que:

“...con una sola Casa de Moneda en aquel territorio, hay suficiente para la acuñación de cuantas platas produzca sus reales minas y en tal evento sería lo mas conveniente y más económico trasladar la fábrica de monedas que hasta aquí ha estado funcionando en Guatemala con sus cuños y demás máquinas a la expresada ciudad de Tegucigalpa, pues aunque los costos de su traslado sean grandes, mucho mayores deben ser los que deberían emprenderse en construirse de nuevo estos instrumentos...” 5

El Diputado D. Juan Lindo había comunicado el 25 de junio de 1822 a las autoridades de Honduras que su Majestad Imperial le había conferido el Gobierno Político Superior e Intendente de esta Provincia, en Julio se puso en camino para Comayagua, en donde el 12 de octubre tomó posesión de su cargo. 6

Sin Perjuicio de proseguir sus gestiones para el traslado del cuño de Guatemala a Tegucigalpa, los señores Lindo mientras permanecían en México, lograron obtener un cuño provisional para amonedar reales y medios reales en moneda cortada que hicieron llegar hasta Tegucigalpa para amonedar las platas de este real de minas. La amonedación se hizo en el edificio del convento de San Francisco 7

Dicho cuño comenzó a funcionar en los primeros meses del año 1823, con no disimulado descontento de los habitantes de Comayagua. Pocos días debe haber trabajado este cuño, puesto que el 1° de mayo de 1823 la Provincia de Comayagua acordó unirse al Reino de Guatemala para formar una nación independiente. Desde esa fecha las monedas acuñadas con los troqueles de los Lindo resultaban inadecuadas para la nueva situación política.

No ha sido posible saber quien instaló un cuño provisional en la ciudad de Comayagua, pero es de suponer que fue el Señor Lindo, quién a la vez era Intendente de la Provincia, se dedicaba a la minería, también se sabe que él posteriormente acuñaba moneda en el Pueblo de Minas de Oro. No consta en ningún documento oficial que Lindo haya traído troqueles para amonedar desde México.

Cuando Centro América perteneció al Imperio de Iturbide en México se acuñaron en Tegucigalpa y Comayagua monedas de plata de uno y dos reales, se han registrado dos variedades mayores en monedas de dos reales, se utilizaron dos juegos de cuños, un juego lleva en el anverso, al centro la cabeza de Iturbide, por orla ENPER—AGUSTIN. 1823 y al reverso: El Águila Mexicana coronada sobre cactos — MP. 2 R y otra moneda que llevaba en el anverso: el Aguila Mexicana coronada, sobre cactos — M.P. 2 R y en el reverso: Dentro de la Cruz, leones y castillos con cuatro festones en semicírculo M. P. 2 R .

Los troqueles utilizados en Tegucigalpa para monedas de uno y dos reales tenían los mismos tipos de la moneda española, es decir en el anverso: entre los brazos de la cruz, castillos y leones con cuatro juegos de doble semicírculo, a los lados M:P., en la parte superior PLVS VLTRA. En el reverso las columnas de Hércules, encima de dos líneas onduladas. Las columnas están divididas por dos líneas horizontales, P-2-M ---SVLTR --- T-823-G .

Excepto uno que tenía el escudo del Imperio Mexicano en el reverso, casi todas llevan la leyenda TEGVSIGALPA, las letras M. P. Que corresponden a moneda provisional 2 R, la fecha 1823 y LA que suponemos corresponden a las iniciales del ensayador. 8

Macuquina acuñada en Tegucigalpa 1823, plata, 2 reales 9

Se fabricaron aproximadamente siete troqueles, los cuales fueron gravados por Juan Pablo Andrade (herrero) que grava (sic)

A mediados del mes de marzo de 1823 se dio principio a la acuñación de moneda provisional en una casa propiedad del señor Mariano Castejón.

Durante y después de la fallida anexión al Imperio de Iturbide, en Honduras se acuñaron monedas provisionales utilizando cuños traídos aparentemente de México y maquinaria construida localmente tanto en Comayagua como en Tegucigalpa. Existieron monedas de ½, 1, 2, y 4 Reales de acuñaciones realizadas en 1823 y 1824 que no se ajustaban a las normas – de forma y contenido de plata – de la Federación Centroamericana de la que el Estado de Honduras formaba parte. Adicionalmente, tales monedas – debido a su diseño burdo -, así como otras piezas provenientes de otros lugares que circulaban en los mercados, estaban siendo falsificadas tanto localmente como en los Estados vecinos. 10

El 19 de marzo de 1824 se aprobó una ley que define las características que deben tener las monedas acuñadas en las Provincias Unidas del Centro de América, claramente se establece la ley y el peso de las monedas acuñadas en la Federación. Las acuñadas en Honduras no cumplían con estos requerimientos, por lo que eran rechazadas en los Estados vecinos, en vista de lo anterior, y del problema originado por la circulación de moneda falsa la Municipalidad de Tegucigalpa y el Gobierno del Estado de Honduras acordaron solicitar a Guatemala la compra de máquinas para acuñar monedas debido a la carencia de recursos fiscales que padecían, esta compra no se pudo realizar por lo que se solicitó a los vecinos un empréstito para edificar la Casa de Moneda, dinero que se devolvería con las ganancias que produciría la Casa de Moneda. Dos meses después el gobierno no logra concretar su plan por lo que decide marcar las monedas para diferenciar la buena. El 5 de noviembre de 1824 la Asamblea Constituyente del Estado de Honduras emitió un decreto ordenando que se marquen las monedas con punzones después de examinarlas las así marcadas no podrían ser repugnadas por ningún sujeto dentro del Estado, las que resulten adulteradas se amortizaran por su contenido en plata con deducción de los costos que haya de erogarse en la operación, los habitantes podrán presentarse con este tipo de monedas desde el 15 de diciembre hasta el 15 de febrero para ser remarcadas. En vista de que los punzones no llegaban de la Casa de Moneda de Guatemala la Asamblea del Estado hondureño encargó al ensayador local don Narciso del Rosal que fabricara urgentemente cuatro de ellos. A fines de diciembre del mismo año los punzones no habían sido fabricados y el problema de la moneda falsa se había agudizado. Por ello del 17 de diciembre de 1824 la Asamblea decidió que por ese momento y mientras llegan los punzones se remarque las monedas con el sello público que antes se utilizaba para quintar la plata. El Poder Ejecutivo ratificó el decreto y designó para realizar dicho trabajo, de examen y resello de las monedas de Tegucigalpa, al ensayador Don Narciso del Rosal, al C. Juan Pablo Andrade y a un individuo de la municipalidad. Esta comisión llevaría un libro de las monedas que recibieran con destino a la fundición y otro para las que se resellarían. La marcación de la moneda dio inicio el 7 de junio de 1825. Los punzones que se utilizaron eran los que usaban en tiempo de la colonia para certificar que se había cumplido con el pago del quinto real a la Corona 11

 

Una preocupación constante del Gobierno del Estado, desde la declaratoria de independencia, fue el establecimiento de un cuño formal o Casa de Moneda en Tegucigalpa, para lo cual sobraban razones, como las que expuso don Juan Lindo en su petición al Gobierno Imperial de México. En sesión del 25 de noviembre de 1824 de la Asamblea Constituyente, la Comisión de Hacienda propuso lo siguiente: “Que de las gruesas cantidades que adeudan a la Haceduría de Diezmos de Comayagua varios sujetos, el Gobierno pueda tomar en calidad de empréstito las mejores deudas hasta la cantidad de quince mil pesos con el objeto de que esta suma se invierta en las máquinas necesarias de un cuño formal.” Por este tiempo ya el Gobierno había comisionado a los C. C. Próspero Herrera y Francisco Aguirre, residentes en Guatemala, “para que entendiesen en facilitar los instrumentos, grabador. etc., que se necesitan para el establecimiento del cuño de está ciudad” (Tegucigalpa).

Macuquina acuñada en León Nicaragua, Plata, 4 reales, 1824 con doble resello de corona 12

Estos ciudadanos informaron que habían pasado en persona a la Casa de Moneda de aquella corte a reconocer los instrumentos que se pidieron; que se había recomendado al mejor inteligente la formación del cálculo del costo de ellos y que se procedería a fabricarlos inmediatamente después de recibidos los fondos necesarios. Parece que hubo dificultades en la situación del dinero y que por ese motivo la operación no se llevó a cabo.

El 7 de marzo de 1825 se emitió el decreto No. 32: La Asamblea Constituyente del Estado de Honduras, deseando por cuantos medios sean posibles el establecimiento de la Casa de Moneda en Tegucigalpa, decreta: que sobre el valor del oro y la plata se cobrara un 5% como derecho provisional de la Casa de Moneda, lo que se produzca por esto se llevara en cuentas separada de otro ingresos de la Hacienda Publica, solo se podrá disponer de este dinero para asuntos de la Casa de Moneda, solo se cobrara hasta que sea instalada la Casa de Moneda y para su arreglo y administración, formará el Gobierno, una ordenanza especial que pasará a la Asamblea para su aprobación.

En enero de 1825, el C. Diputado a la Asamblea Nacional Próspero Herrera dio aviso de que de las máquinas que se habían pedido para el cuño se estaba trabajando la de acordonar, única que podía ser de fácil transporte, y sugería que se fabricaran en Tegucigalpa las demás, que serían muy pesadas. A mediados de este mismo año sé comisionó al C. José Cecilio del Valle para que contratara en Guatemala un grabador.

Los numismáticos atribuyeron por varios años las monedas de 2 reales de 1825 a Nicaragua debido a las letras “NR” que aparecieron al reverso con circuncisión con la letra “P”. El profesor y numismático Jorge Línes de Costa Rica acreditado para aclarar el problema, quien se basó en las siguientes reflexiones para asegurar que estas monedas se había acuñado en Honduras:

l°—La orden de suspender la acuñación salo se refiere a monedas de Tegucigalpa y de Costa Rica; 2°—En Nicaragua nunca se ha acuñado moneda; 3° Las iniciales “N.R.” del reverso, que equivocadamente fueron tomadas como representativas de Nicaragua, corresponden al nombre de don Narciso Rosal quien era el Ensayador Oficial de la Casa de Moneda de Tegucigalpa en aquella época; 4° —La inicial “T” es la de la ceca dc Tegucigalpa; y, 5° —“II D” indica la ley de la moneda, once dineros.

Con la exacta interpretación que el Prof. Lines da a las diferentes inscripciones contenidas en estas monedas, no queda la menor duda de que se trata de aquellas cuya fabricación fue autorizada por la Asamblea Constituyente del Estado, el 15 de noviembre de 1824, conforme al modelo presentado por el C. Miguel Rafael Valladares, y que estaba arreglado, en lo posible, a lo prevenido por la Asamblea Federal, en su decreto del 19 de marzo de 1824 sobre la moneda que se acuñase en los Estados. 13

Don Dionisio de Herrera en su Mensaje leído en Comayagua ante la Primera Asamblea Ordinaria del Estado, el 5 de abril de 1826, manifestó que había trabajado incesantemente por el establecimiento de la Casa de Moneda, o por perfeccionar siquiera la acuñación provisional, y que hizo cuanto dependía de sus facultades para la acuñación del millón y medio de pesos, decretada por la Asamblea Constituyente. La Asamblea Constituyente del Estado de Honduras autorizó a Miguel R. Valladares acuñar moneda el 15 de noviembre de 1824. El diseño, el cual propuso Valladares cumplía con las regulaciones de la Federación, fue certificado e inició la producción en enero de 1825 y aseguró que podía acuñar hasta quinientos pesos diarios. En marzo la acuñación estaba en pleno funcionamiento y así continuó hasta el mes de mayo en que la Asamblea, reunida en Comayagua, le fijó un término de quince días al C. Valladares para que se presentara a ocupar su asiento de Diputado. Por más que se excusó, alegando que con su ausencia se interrumpiría la fabricación de moneda. Fue obligado a trasladarse a Comayagua. A fines del mes de julio, por mandato de la Asamblea del Estado, en obediencia a una orden del Gobierno Federal de Guatemala, quien a su vez, cumplía una resolución del Congreso Federal, se suprimió definitivamente la acuñación de estas monedas.

La mencionada resolución del Congreso Federal estaba redactada en los siguientes términos:

“Llamada la atención del Congreso Federal por uno de sus miembros acerca del desarreglo y ninguna identidad con la moneda del cuño de esta capital, de la que se está fabricando en Tegucigalpa y Costa Rica, así de oro como de plata: de los notables defectos del tipo de dichas monedas, que aunque es el de la Republica, está muy mal figurado, y de la facilidad con que por lo mismo puede contrahacerse principalmente por los extranjeros. Y deseando el Congreso evitar el descrédito y demás fatales consecuencias que de aquel principio puede resultar, en grave daño de los intereses de la Nación, se ha servido acordar en sesión de hoy se diga al Gobierno:

Que en conformidad con lo expuesto por las leyes, haga suspender la acuñación en los Estados de Honduras y Costa Rica, hasta que tengan matrices tales que la moneda salga enteramente igual a la que se fabrica en la Casa o Cuño de esta, capital cuidando el mismo Gobierno de remitirlas a la mayor brevedad” 14

Este acuerdo del Congreso Federal fue emitido el día 6 de mayo de 1825 y comunicado al Gobierno en la misma fecha, para su cumplimiento.

Como se ha dicho, la Asamblea Federal reunida en Guatemala no quedó satisfecha con el arreglo, en lo posible, de la moneda acuñada en Honduras y a la vez que ordenó la suspensión de su fabricación, dispuso que se remitieran a Tegucigalpa, a la mayor brevedad posible, matrices tales que la moneda saliera enteramente igual a la que se fabricaba en el cuño de aquella capital.

Muy pronto deben haber llegado las matrices a Tegucigalpa, puesto que el mismo año de 1825 ya se estaban amonedando piezas de 2 Reales con los troqueles amoldados en dichas matrices, y es probable que sólo piezas de ese valor se hayan acuñado. Al centro del anverso lleva una cordillera de cinco volcanes con un sol naciente tras el primero de ellos y alrededor la leyenda que dice: “REPUBLICA DE CENTRO-AMER. 1825”. En el reverso tiene grabado al centro el árbol de la libertad (una ceiba) con la cifra “2” y la letra “R” a uno y otro lado del tronco; al contorno lleva la inscripción: “LIBRE CRESCA FECUND. T. M. 10 D. 20 G”. Aparentemente, después de acuñada una reducida cantidad de estas piezas, no se volvió a fabricar legalmente otra moneda, sino hasta el año de 1831. La casa de acuñación de Tegucigalpa fue cerrada por varios años después de la pequeña producción de las monedas de dos reales de 1825, hasta que los esfuerzos fueron hechos a través de la Federación para reabrirla a finales de 1830, cuando ya se había instalado la nueva maquinaria que don José Cecilio del Valle hizo llegar de Guatemala, por encargo del Presidente Morazán.

No he encontrado referencias de monedas macuquinas de 4 reales acuñadas en Tegucigalpa o Comayagua, sin embargo Krause and Mishler, en su catálogo, presentan fotografías. También en las subastas de Ponterio y Asociados se han puesto a la venta dos ejemplares de 4 reales catalogados como acuñados en Honduras. En los libros de Arturo Castillo Flores, “Historia de la Moneda de Honduras” y Manuel A. Zelaya, “Apuntes para la Historia de la Moneda de Honduras”, así como en otros documentos que he podido consultar no se habla de macuquinas de 4 reales.

El General Francisco Morazán una figura prominente en la historia hondureña y de Centroamérica, y mas tarde presidente de la Federación 1830 a 1838, ordenó que los cuños y maquinaria fueran enviados de Guatemala a Tegucigalpa en 1829 15

A principios de 1829, persistiendo el Gobierno en la adquisición de una maquinaria completa para la acuñación de monedas, dio poderes al C. José Cecilio del Valle para que contratara su compra en Guatemala. Después de vencer muchas dificultades de orden técnico y económico, y de haber transcurrido más de un año, llegó el cuño a Tegucigalpa y con él el Teniente-Coronel Angel Floripe, quien comenzó a instalarlo a mediados de 1830, teniendo como grabador al C. Juan Pablo Andrade. Según un informe fechado el 4 de agosto de 1834 y firmado por los C. C. José Inés Navarro, Francisco Botelo y Rafael Estrada, todos ellos empleados de la Casa de Moneda, el cuño Comenzó a funcionar el día 2 de agosto 1831, amonedando piezas de dos reales, un real, medio real y un cuartillo. Sin embargo, las primeras monedas acuñadas llevan la fecha de 1830, posiblemente porque los troqueles fueron preparados con mucha anticipación por el grabador Andrade

El diseño de estas monedas estaba en un todo ajustado a lo prescrito por la Asamblea Constituyente de Guatemala en su decreto de 19 de marzo de 1824. Las piezas de dos reales y de un real tienen grabada en el anverso la cadena de cinco volcanes y detrás de ellos y a su derecha un sol naciente; al contorno llevan la leyenda: “REPUBLICA DEL CENTRO DE AMERICA 1830.” Al reverso tienen el árbol de la libertad con el valor de la moneda a la altura del tronco y la leyenda: “LIBRE CRESCA FECUNDO. T. F. 10 D. 20 G.” Estas monedas del tipo federal sólo se acuñaron durante el año de 1831. En adelante la acuñación fue de moneda del Estado. Para corroborar la afirmación de que estas monedas sólo se acuñaron en 1831, se copia en seguida el punto de acta de la sesión celebrada el 7 de abril de 1831 por la Asamblea Ordinaria del Estado, que dice

“Se leyó otra nota del mismo Ministerio (Ministerio General) manifestando que estando ya para dar principio a la amonedación de Reales, Medios y Cuartillos, es de absoluta necesidad la derogación del Decreto del 6 de abril del año pasado de 29 que permite la extracción de platas en pasta pagando un seis por ciento, y que al efecto la Legislatura emitiese otro prohibiendo dicha extracción, y discutida del momento se acordó: que pasase en comisión a los Ciudadanos Diputados Francisco Lazo y Miguel Bustamante para que mañana de toda preferencia sea despachada, y mientras tanto se diga al Gobierno, mande ahora mismo publicar bando en esta Ciudad sobre estar derogada dicha ley de 6 de abril del año de 1829. Haciendo igual manifestación a la comisión de Hacienda”.

De la moneda del tipo federal; es decir, la que lleva la leyenda “República del Centro de América” se acuñaron 18.676 pesos, 2 reales y un cuartillo, con la ley de 10 dineros y 20 granos, que era la misma de la moneda acuñada por el Gobierno español.

En resumen, podemos decir que en Honduras se acuño moneda macuquina que no fue reportada, y que no hay registro de su lugar de acuñación, por lo que de varias monedas macuquinas que han aparecido clasificadas como raras, no se puede determinar su procedencia.
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Bibliografía Básica:

Barahona Rubén, Breve Historia de Honduras, 5° edición, editorial Azteca, 1943, p. 193

Baldallo, Rolando información enviada por Internet

Brian R. Stickney and Alcedo F. Almanzar, The Coinage and Paper Money of Honduras.

Castillo Flores, Arturo, Historia de la Moneda de Honduras, Edición del Banco Central de Honduras, 1974, 233 p.

de la Cruz de Lemos, Vladimir, revisión de texto

Durón, Rómulo E., Bosquejo Histórico de Honduras, Editorial Baktun, 3° edición 1982, 216 p.

Heritage Auctions, algunas fotos utilizadas en este trabajo se encontraron en internet:

http://coins.ha.com/world-and-ancient-coins/?ic=Task-coins-world-121913-interior

Jovel, Roberto, La Contramarca de Honduras en 1825 . información enviada por Internet

Krause Chester L, Mishler Clifford, Bruce Colin R, Spain, Portugal and the New World, 2002, 648 p.

Revista Ariel , Historia de la Moneda en Honduras . Abril 1971, p. 7 ª 9

Vallejos R. Antonio Primer Anuario Estadístico, Correspondiente al año 1889, Fomento, capítulo XIII

Zelaya , Manuel A. Apuntes para la Historia de la Moneda de Honduras.,

Nota: el tamaño de las monedas en las fotos es mayor al tamaño de la moneda original

 

1- Monedas deformada que no tienen orla, ni cordoncillo

2- Castillo Flores, Historia de la Moneda de Honduras, p. 30

3- esta moneda no se acuño

4- Castillo Flores, Historia de la Moneda de Honduras, p.33-34

5- Zelaya , Manuel A. Apuntes para la Historia de la Moneda de Honduras., p. 11

6- Durón Rómulo, Bosquejo Histórico de Honduras, p. 150

7- Vallejos Antonio R., Fomento capitulo XIII

8- Castillo Flores, Historia de la Moneda Hondureña p. 37

9- Krause Chester L, Mishler Clifford, Bruce Colin R, Spain, Portugal and the New

10- World, 2002, 292 p.

11- Jovel Roberto La Contramarca de Honduras en 1825, p.1

12- Jovel Roberto La Contramarca de Honduras en 1825, p. 5

13- Jovel Roberto La Contramarca de Honduras en 1825, p. 6

14- Zelaya Manuel A., Apuntes para la Historia de la Moneda en Honduras, p. 22

15- Zelaya Manuel A., Apuntes para la Historia de la Moneda en Honduras, p. 20-21

16- Alcedo Almanzar

   
   
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